
Luego de una mastectomía, hay muchas preguntas prácticas que pueden surgir, como: ¿cuándo puedo comenzar a usar una prótesis?, ¿cómo se elige la correcta?, ¿quién me orienta con mi plan médico? En este blog te contamos cómo una prótesis de seno se integra en cada etapa de este proceso.
El momento correcto:
No existe un punto de partida determinado para todas las personas por igual. Generalmente, se recomienda esperar a que tu médico confirme que la cicatrización está lo suficientemente avanzada. Lo que sí es que cada caso es distinto, por lo que lo primero que debes hacer es hablar con tu especialista.
Medidas y proceso de selección:
Las prótesis de seno no son de talla única. Se miden y se seleccionan según tu anatomía y el tipo de procedimiento que recibiste, sea completa o parcial. En RPS, la evaluación se realiza con un equipo certificado que ajusta la pieza a tu cuerpo y no viceversa.
En tu día a día
Una vez hayas escogido tu prótesis, esta se usa dentro de un sostén especial con un bolsillo diseñado para sostenerla en su lugar. Esto no requiere de una cirugía ni tiempo de recuperación adicional, sino que se convierte en parte de tu rutina diaria. Tenerla te ayuda a mantener el equilibrio del cuerpo, lo cual ayuda a aliviar molestias en la espalda, los hombros y el cuello, y también te protege el área de la cicatriz mientras continúas tu recuperación.
Cómo te ayuda en tu proceso de recuperación:
- Le da continuidad a tu rutina para que puedas retomar tus actividades diarias a tu ritmo y según el médico lo autorice.
- Alivia el esfuerzo físico al equilibrar el peso de tu cuerpo, ayuda a reducir la tensión en el cuello, hombros y espalda mientras tu recuperación va avanzando poco a poco.
- Protege y cubre tu cicatriz mientras sanas durante tus actividades de rutina.
- Se ajusta contigo, por lo que, si sientes incomodidad, puedes notificarle a tu especialista.
- Te brinda el espacio para poder enfocarte en ti, para que le dediques más tiempo a descansar, cuidarte y rodearte de personas que te puedan acompañar.
Un paso a la vez:
Este proceso no se tiene que hacer de manera individual. Habrá días fáciles, pero también unos difíciles, y lo importante es saber que ambos son normales en medio del proceso. No tienes que pensar que “ya deberías sentirte bien” en un tiempo específico porque cada camino es diferente. Lo que sí puedes hacer es tomar este tiempo un paso a la vez y rodearte de familiares, amistades o personas que hayan pasado por algo similar. A veces, hablarlo con alguien que entiende lo que has vivido hace que el proceso sea menos solitario.
Este octubre, mes de concienciación del cáncer de mama, queremos recordarte que no estás sola en tu proceso, que cada historia es parte de por qué año tras año hablamos de este tema y ayudamos a todos. Cuidarte, informarte y permitirte pedir ayuda también es una forma de prevenir.