
Cuando se habla de amputaciones, muchas veces las personas se enfocan en las piernas. Sin embargo, la pérdida de una extremidad superior, entiéndase manos, barzo, antebrazo o dedos, también es una realidad.
El mes de abril es de concienciación sobre la pérdida de extremidades, compartir información clara que ayude a pacientes y familiares a tener las preguntas adecuadas y los pasos necesarios.
En este artículo encontrarás una guía general de niveles de amputación de extremidades superiores, qué incluye la rehabilitación y por qué la evaluación profesional es importante en cada etapa. Si es importante destacar que este contenido no sustituye la evaluación médica y ante cualquier duda con tu caso, debes consultar con tu médico primario o especialista.
¿Cuáles son los niveles de amputación de extremidades superiores?
Las amputaciones de extremidades superiores pueden ocurrir en diferentes niveles como uno o varios dedos o hasta el hombro. El nivel influye en el proceso de rehabilitación, las metas funcionales y los tipos de dispositivos protésicos a considerar por cada caso.
Algunos niveles son:
- Amputación parcial de mano o de uno o varios dedos: cuando la pérdida ocurre en parte de la mano o de los dedos.
- Transradial (por debajo del codo): cuando la amputación ocurre a nivel del antebrazo.
- Transhumeral (por encima del codo): cuando la amputación ocurre a nivel del brazo.
- Desarticulación de hombro: cuando la separación ocurre a nivel de la articulación del hombro.
- Otros niveles menos comunes: como desarticulación de muñeca o de codo.
Es importante saber que cada nivel presenta retos distintos, la recuperación para tareas finas no es lo mismo que para trabajar estabilidad y el alcance del brazo para actividades de mayor esfuerzo.
¿En qué se diferencia del proceso de una amputación de pierna?
La diferencia principal suele estar en la función cotidiana. Las extremidades inferiores se enfocan en soporte, equilibrio y movilidad. Las extremidades superiores se usan para tareas de precisión, manipulación, coordinación y actividades de la vida diaria.
En una amputación de brazo o mano, muchas personas notan cambios en actividades como:
- comer y preparar alimentos
- aseo personal y vestimenta
- tareas del hogar
- trabajo y productividad
- interacción con el entorno (abrir puertas, cargar objetos, usar herramientas)
Por eso, la rehabilitación suele orientarse a necesidades muy concretas de la vida diaria, y el equipo clínico trabaja metas funcionales que varían según cada persona.
También puede haber un componente emocional importante. Una amputación de extremidad superior suele ser más visible en el día a día, lo que puede generar preguntas o situaciones sociales que conviene manejar con apoyo profesional y una red de acompañamiento.
¿Qué puedes hacer si tú o un familiar están en esta situación?
El primer paso es hablar con tu médico primario o especialista para que te oriente sobre el proceso de rehabilitación y, si aplica, te refiera a evaluación protésica como parte de tu plan de cuidado.
Algunas preguntas útiles para esa conversación pueden ser:
- ¿Qué opciones protésicas se consideran para mi nivel de amputación?
- ¿Cuándo suele ser el momento adecuado para una evaluación protésica?
- ¿Qué profesionales formarán parte del equipo de rehabilitación?
- ¿Qué tipo de terapia o seguimiento podría recomendarse según mis metas?
- ¿Qué debo tener en cuenta al coordinar cubierta y autorizaciones con mi plan médico?
Cada situación es única. Contar con información clara y un equipo coordinado ayuda a tomar decisiones con mayor seguridad, paso a paso. Siempre es importante consultar con tu médico primario para cualquier información necesaria.