
El verano en Puerto Rico trae para muchas personas esfuerzos y retos diferentes que no suelen estar presentes durante el resto del año, en especial por los cambios en temperatura y humedad. Para quienes viven con una condición que requiere prótesis, órtesis o calzado terapéutico, esos cambios pueden tener ciertos efectos.
Proteger la salud durante esta temporada no se trata solo de tomar agua y usar protector solar. También implica entender cómo responde el cuerpo al calor, mantener una comunicación cercana con tu equipo de rehabilitación y reconocer cuándo algo deja de ser normal.
Cómo responde el cuerpo al calor
- El volumen de las extremidades cambia: el calor produce vasodilatación, lo que significa que los vasos sanguíneos se expanden. Esto puede causar hinchazón leve en piernas, pies o brazos. Para una persona que usa una prótesis o una órtesis, esos cambios pueden afectar el ajuste del equipo.
- La hidratación influye en la circulación: una persona deshidratada presenta más fatiga, mareos, calambres o desmayos. En pacientes con diabetes, condiciones cardiovasculares o problemas circulatorios, la deshidratación tiene efectos más rápidos y más severos.
- La piel se vuelve más vulnerable: el sudor acumulado, la fricción y la humedad cambian la barrera natural de la piel, especialmente en zonas de contacto con encajes, correas o calzado.
- El sueño se altera: las noches calurosas afectan la calidad del descanso, y un cuerpo que no descansa bien sana más lento, recupera fuerza más despacio y tolera menos el esfuerzo del día siguiente.
La hidratación y su importancia
Para una persona promedio, beber agua es una recomendación de salud general. Para alguien que usa prótesis, ortesis o calzado terapéutico, la hidratación tiene un rol específico:
- Mantiene un volumen corporal más estable, lo que favorece que el ajuste de la prótesis o la órtesis se mantenga consistente durante el día.
- Reduce la sensación de pesadez en las piernas, que muchos pacientes con edemas describen como peor en verano.
- Previene mareos que aumentan el riesgo de caídas, sobre todo en personas que ya tienen retos de equilibrio.
- Apoya la circulación periférica, fundamental para pacientes con diabetes y neuropatía.
No existe una regla única sobre cuánta agua debe tomar una persona, ya que eso depende del peso, la actividad física, los medicamentos y las condiciones de cada quien.
El peligro de las caídas
Durante el verano, las caídas traen sus propios riesgos. Algunos de los más comunes son:
- La fatiga por calor reduce los reflejos y la coordinación.
- Los mareos por deshidratación pueden aparecer sin previo aviso.
- Las superficies como la arena, los pisos de piscina o las terrazas mojadas son menos predecibles que el suelo plano del hogar.
- El cambio de calzado —usar sandalias o zapatos abiertos en lugar del calzado terapéutico habitual— modifica la base de apoyo, especialmente en personas con diabetes o neuropatía.
- La actividad social aumenta, lo que significa más caminatas en lugares desconocidos, escaleras nuevas y ambientes con menos control.
Para alguien que usa órtesis, prótesis o calzado terapéutico, mantener su equipo durante las actividades de verano es una de las decisiones más importantes para proteger su salud. El equipo está diseñado para dar estabilidad, alineación o protección.
Proteger la salud durante el verano no requiere cambios drásticos, pero sí requiere atención. El cuerpo responde de manera distinta al calor, y los pacientes que usan prótesis, órtesis o calzado terapéutico tienen razones adicionales para mantener una comunicación cercana con su equipo de rehabilitación durante esta temporada.